Después de 366 estrechas, crujiente, escaleras de madera que parecían no haber sido reparadas en siglos, estaba bebiendo en la vista panorámica de esta ciudad que parece extraída de un cuento de hadas y el entorno rural belga de la parte superior del campanario.

Siempre que visito algún lugar termino enamorándome de el. Tengo en mi pasaporte el sello de cada nueva ciudad que visito, pero en ninguna parte me ha sorprendido como el mismo encanto de Brujas.

Ningún otro lugar me ha hecho sentir como si estuviera en mi propio país, me da toda la confianza y me siento muy cómodo, mientras que todavía espero plenamente una banda de caballeros con armadura brillante, venir a caballo a la vuelta de la esquina.
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Si algún día en la vida, llega a visitar Brujas. Traiga sus amigos y muéstreles la mejor cerveza del mundo. Traiga a su esposa e hijos a flotar en el sauce-alineados canales entre un ejército de cisnes. T

raiga su Biblia para orar delante de la Virgen y Miguel Ángel la sangre de Cristo, por-supuesto si le gusta este tipo de cosas, o es solamente uno más de los observadores religiosos.

Deje su miedo a las alturas y realice la caminata hasta el campanario. Puede llegar a la cima y cansarse un poco, pero al final sera un reto para su vida y una forma de acabar con el miedo,

Visite brujas y encontrara una forma diferente de ver las cosas que tal-vez pensaba que jamas en su vida podría experimentar, prometo que no se arrepentirá.