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Fundado en el año 1810, este Museo es uno de los más importantes de Bélgica, considerando que aloja en su interior una impresionante colección de pinturas, esculturas y dibujos que contemplan a los principales exponentes de los siglos XIV a XX. Además de contener producciones nacionales, este espacio aloja otras que pertenecen tanto al sur como al norte de los Países Bajos.

Al momento de su levantamiento, el Museo de Amberes fue pensado bajo dos ideas fundamentales. La primera de ellas relacionada con la fundación de la Cofradía de San Lucas en 1382, que tenía en consideración sobre todo esculturas y pinturas. Por entonces se conoció a la ciudad de Amberes como la “Florencia del norte”, por la gran cantidad de estos elementos artísticos que podían encontrarse allí.

Por otro lado, el otro núcleo tiene que ver con las consecuencias de la ocupación francesa, que se produjo entre 1794 y 1796. En aquel entonces, el ejército republicano francés remitió a París 63 obras de arte confiscadas a conventos, iglesias y organismos estatales. Recién en 1815 fueron devueltas 40 de ellas, todas las cuales corrieron riesgo durante el famoso incendio de 1873, que propició la mudanza del Museo de Bellas Artes, la cual se produjo finalmente en 1890.

Una de las colecciones que mayor cantidad de visita atraen a este sitio es la denominada “de primitivos flamencos”, y entre los artistas que encuentran aquí algunas de sus obras podemos mencionar a Jan van Eyck, Nicaise de Keyser, Hendrik Leys, y autores del siglo XX como por ejemplo Rik Wouters, Constant Permeke y René Magritte.

Vía: Viajes W
Imagen: Arte Spain