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Política y gobierno

Política de Bélgica

Bélgica es una monarquía federal constitucional, que tras la II Guerra Mundial evolucionó de un estado unitario a una federación. El parlamento bicameral está formado por un Senado y una Cámara de Representantes.

El primero es una mezcla de políticos mayores elegidos directamente y de representantes de las comunidades y las regiones; mientras que la última representa a todos los belgas por encima de dieciocho años en un sistema de representación proporcional.

Bélgica es uno de los pocos países en donde votar es obligatorio, y por ello tiene una de las tasas más altas de participación electoral del mundo.

El gobierno federal, nombrado formalmente por el rey, debe tener la confianza de la Cámara de Representantes.

Está encabezado por el primer ministro.

El número de ministros hablantes de francés y neerlandés es el mismo, como así lo prescribe la Constitución.

El Rey o Reina es el Jefe de Estado, aunque tienen prerrogativas limitadas.

El poder verdadero se le confiere al primer ministro y a los diferentes gobiernos que gobiernen el país.

El sistema judicial está basado en el derecho civil y proviene del Código Napoleónico.

El Tribunal de Apelaciones está un nivel por debajo de la Corte de Casación, una institución basada en la Corte de Casación francesa.

Las instituciones políticas de Bélgica son complejas; la mayoría de los poderes políticos están organizados alrededor de la necesidad de representar a las principales comunidades lingüísticas.

Los partidos más importantes de cada comunidad pertenecen a tres familias políticas principales: los liberales , los democristianos y los socialdemócratas.

Otros partidos importantes, aunque más jóvenes, son los Partidos Verdes y, especialmente en Flandes, los partidos nacionalistas de ultraderecha.

Influyen en la política varios grupos de presión, como los sindicatos y la Federación de Empresas de Bélgica.

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