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Desde ahora, las empresas belgas deberán contar con al menos un tercio de mujeres en la cúpula administrativa, según un proyecto que todavía falta que sea ratificado por el Senado.

Según las cifras que se tienen, las mujeres no llegan a ser un 7% en los órganos de gestión de las sociedades que cotizan en bolsa. Con el proyecto, se pretende enmendar injusticias históricas que se han venido dando con el género femenino. Los ecologistas también defienden la idea y sostienen que con la llegada de mujeres a las cúpulas empresariales, habrá grandes beneficios en la cadena de negocios.

Aunque la votación del proyecto, en su mayor parte su positiva (74), también hubo bastantes abstenciones (16) y votos en contra (54), lo que nos podría dejar pensando acerca de lo real que es eso del desarrollo ideológico y cultural en la Europa de este siglo XXI.

Algo que me llama la atención de este proyecto, es que el hecho de tener que hacerse un proyecto para alegar por igualdad de oportunidades a las mujeres, deja entrever que bajo la imagen de un país desarrollado todavía se esconde el matiz del machismo cavernícola, ya que en estos tiempos, es imposible decir que no existen mujeres cualificadas para trabajar en los mismos cargos y con las mismas responsabilidades que los hombres. Lo que les falta a muchas que ya tienen vasta experiencia y cualificación empresarial, es tener la oportunidad de asumir más desafíos, pero por lo que se ve, muy pocos se atreven a dar el primer paso.

Vía/ Elpais
, Foto/ (Nono Fara) flickr