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Bélgica se enfrenta con una crisis que ya no tan sólo es política y económica, sino que también sexual, porque los ciudadanos belgas, han decidido iniciar una huelga de abstinencia a fin de apurar las negociaciones.

La meta es llegar al 30 de marzo con un gobierno, ya que pasada esa fecha, sería el país que ha pasado más tiempo sin líderes.
Las discrepancias políticas surgen por el bilingüismo y el mestizaje del lenguaje, que con las mezclas, ha ido en aumento.

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Valones y flamencos no han podido llegar a acuerdo en cuanto a dineros para igualarse en oportunidades, y lo peor de todo, es que el gobierno sólo puede ser nombrado por el Rey y debe contar con la confianza de la Cámara de Representantes, siguiendo los lineamientos de una política que se arrastra desde la Segunda Guerra Mundial.

La deuda, mientras tanto, crece y ya casi roza el 100% del PIB, mientras la economía decrece a un ritmo de un 6%. Si no se acaba pronto la crisis belga, el modelo país que alguna vez fue tan exitoso, la misma Unión Europea corre peligro de continuar a través de la historia, ya que este modelo fue hecho en base al estilo de Bélgica, un país donde confluyen diversas culturas, aunque existen marcadas diferencias entre ciertos grupos, lo que nos indica que de multicultural, es entre comillas, un eslogan más comercial que cierto, y ahora estamos presenciando el vil engaño, de una sociedad que se ostenta como abierta, pero en realidad, es egoísta y cerrada todavía en muchos aspectos.

Vía/ elespectador, Fotos/ (Carlos M.) flickr