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Sea la temporada que sea, siempre es buen momento para ir a un spa en Bélgica. Los que nunca han ido a un spa en Bélgica, tienen que saber que éstos difieren un poco de los típicos spas norteamericanos. Los spas belgas tienen algunos atributos extras que los hacen ser mucho más atractivos.

¿Cómo han perfeccionado los spas los belgas?. Lo primero es descubrir quién acuñó el término. Desde el siglo 14 los europeos han estado visitando las piscinas termales de Bélgica. El término “Spa” es como un sinónimo de cualquier lugar que cuente con una fuente de agua natural con propiedades saludables, que den espacio para la relajación y el rejuvenecimiento.

Los balnearios belgas ofrecen tratamientos relajantes y revitalizantes tentadores. Un spa exquisito, es el Thermes de Spa, un enorme complejo, muy moderno, con piscinas interiores y exteriores, con saunas y baños turcos. El ambiente allí es muy familiar, con montones de niños los fines de semana, y unas vistas envidiables.

El único talón de Aquiles de el Thermes de Spa, es que carece de un buen restaurante en el hotel.

El Spa Thermae Grimbergen, es algo revolucionario respecto de todo lo que hay, porque ofrece un lado de baños para gente que quiera ir sin traje de baño y otro para ir con traje de baño. Este spa es más pequeño que el anterior, pero es por lo mismo, menos concurrido y ruidoso. Hay menos niños y más parejas jóvenes y grupos de amigos. La decoración lleva los sentidos a África del Norte en cada uno de sus rincones.

También hay un buen restaurante y varios paquetes de spa por si quieren variar el tipo de tratamiento.

Un tercer spa que muchos recomiendan, es el Boetfort Thermae, ubicado en las afueras de Bruselas. Este spa está construido dentro de una antigua granja fortificada y sus instalaciones, contrastan con la arquitectura que lleva. La piscina de relax es lo más atrayente, situada en una antigua bodega. En el patio, en tanto, es ideal para salir a tomar sol.

Vía/ Cheeseweb