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Turismo

La temporada turística de Namur se abre el tercer sábado de abril, con el «día del folclor» (Journée du folklore), en el cual se dan cita en la Plaza de Armas varios grupos locales, que disfrazados y al son de la música, desfilan por la ciudad para luego regresar al lugar de partida, donde se brinda un gran ágape.

En mayo tiene lugar «Namur en mayo», un gran festival de teatro callejero que atrae a propios y extraños durante tres días.
En septiembre, al finalizar el verano, Namur vibra también al ritmo de las «Fiestas de valonia» (Fêtes de la Wallonie).

La ciudad se llena de casetas, juegos, puestos de cerveza y del tradicional «péquet», especie de aguardiente de frutas.

En estas fiestas se efectúan numerosas manifestaciones culturales, exposiciones, conciertos, recitales y hasta deportivos, con el fin de revivir y guardar viejas tradiciones de la región.

Septembre finaliza con el Festival Internacional del Cine Francófono (F.I.F.F.)

Algunos monumentos de interés son:

• La Fortaleza de Namur («la Citadelle») construida entre los siglos XIII y XVIII.

• Iglesia «Saint-Loup», de bello estilo barroco. (siglo XVIII).

• La catedral de «Saint Aubain» (siglo XVIII.)

• El antiguo palacio episcolal (siglo XVIII).

• La Iglesia de Juan Bautista (siglo XVI).
• La Torre de «Marie Spilar» (siglo XVI)

• El «donjon» (siglo XI)

• Museo Arqueológico.

• Museo «Hôtel de Groesbeeck de Croix» (siglo XVIII)

• Museo de Bellas Artes namurenses.

• Iglesia de «Notre-Dame» (siglo XVIII)

• El Arsenal. Original estructura construida por Luis XIV de Francia utilizada para guardar armas. Hoy día es un restaurante universitario. (siglo XVIII).

• El «Hospice Saint-Gilles», sede del Parlamento valón. (siglo XVIII).

• Teatro Real de Namur (siglo XIX).

• Museo Provincial de arte antiguo namurense.

• Museo de tradiciones namurenses.

• Museo diocesano y tesoro de la catedral de San Aubain.

Namur posee también varias atracciones naturales, gracias a su estratégica posición en medio de la confluencia de dos ríos.

El valle del río Mosa, durante el verano, es propicio para la práctica de deportes náuticos, para pasear en barco (en alguna de las «namourettes») o en bicicleta.