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Con todo el encanto y el refinamiento que trae desde el siglo XVIII, este hermosísimo parque cuenta con la particularidad de ser uno de los pocos en todo el territorio europeo que sigue manteniendo su originalidad, no habiendo sido modificado en las décadas posteriores, y convirtiéndose en la actualidad en uno de los espacios más visitados de Bélgica.

Lo cierto es que una vez allí, los turistas pueden encontrarse con un espectáculo realmente único, que además incluye los movimientos casi mágicos del agua, la cual se desliza sin requerir de maquinaria moderna, como las bombas de impulso. Sus fuentes, sus parterres luminosos, y los rincones llenos de secretos son el camino ideal hasta llegar a la zona de juegos infantiles.

Además, en el último tiempo se han agregado a este paseo algunos parajes, como por ejemplo el denominado “parque de animales”, o también la rosaleda, la recolección de frambuesas, y la tienda de souvenirs, por la que todos los visitantes pasan antes de marcharse, para de esa forma tener un recuerdo de uno de los mejores espacios naturales de Bélgica.

Si uno realiza una visita individual a este sitio, se encontrará con un folleto explicativo en varios idiomas, que incluyen el español. Pero también se puede reservar la visita con dos semanas de anticipación, e incluso se admiten realizarse paseos acompañados de nuestras mascotas, siempre y cuando las mismas vayan sujetas por una correa.

Vía: Bélgica Turismo
Imagen: Sobre Bélgica